lunes, 2 de junio de 2008

GIROUX Y LA PEDAGOGIA RADICAL


GIROUX Y LA PEDAGOGIA DE LOS TIEMPOS NUEVOS

El papel de los maestros como intelectuales comprometidos con la historia


Por: Mario Ríos Quispe
Maestro Innovador UNESCO


A Manera de Introducción

En los llamados tiempos de la modernidad, el sistema vigente reclama del maestro, el profesional que cumpla el rol de desarrollar las capacidades y los valores en la sociedad a través de los estudiantes; empero, poco se dice de la acción social del maestro máxime si su labor en si misma, es enteramente social, como lo reconoce los principales preceptos de la educación incluyendo lo que se plantea a nivel de UNESCO y los Foros Mundiales de Educación. Pero mas aún, se pasa por alto que las sociedades se desenvuelven en conflictos no solo a nivel de internacional, sino también nacional y local, lo que lleva al maestro a un dilema sobre el papel que le corresponde. Viene entonces la pregunta, ¿se está al servicio del sistema reproduciendo las injusticias e inequidades?, ó ¿se asume un papel renovador y contestatario y que por tanto, procure un mundo nuevo con justicia y armonía para todos?.

Giroux (USA, 1943-) pedagogo norteamericano reconoce la lucha social y de clases que se libra, por los intereses que los grupos manejan, y entonces el lanza una propuesta llamada la pedagogía radical (cultural studies and critical pedagogies in postmodern spaces, Routledge, Nueva York, 1996) y que pone en el tapete la posibilidad que tienen los maestros y los estudiantes de resistir las prácticas sociales dominantes, en una suerte de reconocer que la escuela es una entidad en donde contienden también la política , la cultura y la ideología, y que a nuestro juicio, y para tales circunstancias, no basta solo resistir, sino también emprender acciones movilizadoras de transformación de las prácticas en la escuela que influyan o contribuyan en la sociedad justa.

En el caso peruano observamos como se incorpora la ideología a través de los contenidos curriculares, a través de la formación y evaluación de los maestros y a través de toda la normatividad que pesa sobre el maestro que lo inhibe y restringe en cuanto al desarrollo de su rol de cambio e innovación. Se promueve el concepto de democracia en las escuelas a través de los funcionarios de educación y que no hace otra cosa que imponer la ideología a efectos de que conserve el statu quo que permita a las clases poderosas dominar y por consiguientemente explotar, con lo que queda claro que no es democracia lo que se desenvuelve sino dictadura, porque una dictadura es la imposición de una clase sobre otra. Esto nos lleva a pensar que si asumimos una actitud contestaria, recusadora de cambio, entonces debemos de aceptar que la escuela es el lugar de lucha y contradicciones sea privada ó estatal; por lo tanto queda claro que la educación no puede ser neutral, es definitivamente un espacio político en la cual los que asumimos una actitud progresista, nos forjamos en miembros activos y críticos de la sociedad.

¿Que hace falta entonces para ser un maestro de los tiempos nuevos?, Habermas, postula un proceso de autoreflexión que permita rescatar y hacer consciente la función reflexiva del conocimiento, que haga frente a un poder represivo institucionalizado, y procure un interés de conocimiento emancipatorio, que a nuestro juicio se entiende como una concepción del mundo que se forma en lucha, postura y estudio. Es, reconocer el carácter de clase de la educación, cuya praxis es aquella que transforma la realidad, donde el maestro es el sujeto que se transforma y contribuye a transformar el mundo, no es –reitero – el que transforma sino el que atiza para que el pueblo lo transforme bajo una ideología que defienda los intereses del pueblo.

Giroux, La Pedagogía Radical

La esencia de su pedagogía a diferencia
de los pedagogos radicales a ultranza que solo reconocen las contradicciones de la sociedad, Giroux asume que el maestro se involucre en la contestación y la lucha, develando el carácter reproductivo de la escuela pública que perpetúa la ideología dominante, en esta condición y a juicio de Giroux - que la compartimos -, el fracaso escolar ya no son por los mismos estudiantes sino es la sociedad.

Y cuando sustenta su pedagogía Giroux dice: “En efecto, la escuela no es ni lugar de apoyo de la dominación que todo lo abarca, ni la localización de la revolución; por lo tanto, contiene los espacios ideológicos y materiales para el desarrollo de pedagogías radicales (el subrayado es nuestro)” (Giroux, 1995). La escuela para este pedagogo norteamericano es una manifestación de la lucha de clases, no es – por decirlo así – la expresión genuina, por tanto entonces, todo lo que se pueda hacer es, contribuir a los procesos de cambio, eso es una humildad pero también una realidad objetiva que nos señala el rol desde nuestra trinchera y que por cierto está sujeto a la ideología de transformación y a las fuerzas políticas progresistas.

Giroux en otro aparte establece la importancia que los grupos oprimidos encuentren una posibilidad transformadora, a través de lo que el ha denominando una teoría de participación o agenciamiento humano (human agency) y que bajo una producción cultural, se desenvuelva un medio activo y progresista siendo parte de la inmensa transformación que necesita nuestro país. En pocas palabras ante el fatalismo de las organizaciones que deberían defender nuestros intereses, Giroux nos lleva del fatalismo a la posibilidad, y aunque esto suponga producir prácticas pedagógicas alternativas, las conductas de la oposición miradas desde la teoría de la resistencia, se presentan como manifestaciones a través de la cual los sujetos rechazan la ideología dominante, y esto es parte de la contribución que señalamos por la transformación de la sociedad, lo que se llama también los niveles de conciencia. Se considerará entonces una expresión de resistencia si se potencia la conciencia social radical.

Este gran pedagogo americano dentro lo que es las políticas globales en educación aplicada por la banca multilateral critica que los profesores son objetos de reformas educativas que lo reducen a la categoría de técnicos encargados de llevar a cabo dictámenes y objetivos decididos por expertos muchas veces, ajeno a la realidad cotidiana de la vida en el aula. Lo curioso en esta parte es que el concepto de reforma es un concepto progresista que la banca multilateral lo ha tomado para pasterurizar la educación en la región (Gentile).

En la acción diaria Giroux reclama del maestro que como profesional con conciencia social y armado de una pedagogía radical devenga en un intelectual transformativo, en palabras mas objetivas: un agitador social, propagandístico con una concepción del mundo transformadora pero con un conocimiento de toda la ciencia, cultura y tecnología moderna que eleve aún mas la concepción del mundo.

Autoreflexión según Giroux o Conciencia Social Crítica

Así una de las tareas perentorias de los maestros progresistas, es generar una fuerte crítica a las ideologías tecnocráticas que disfrazan la explotación y opresión al maestro y al pueblo; y que en el fondo niega la planificación, el diseño, la conceptualización de la práctica educativa objetiva y real. Dicho en otra manera, la tarea del maestro en la época actual es ser un trabajador de la mente, cuyo trabajo esté al servicio del pueblo, y hoy eso supone generar conciencia, auspiciar la autoreflexión como refiere Giroux y cuya propuesta emancipadora no esté al margen de una clase dirigente que

Al respecto dice : “En el sentido mas general, pienso que la resistencia debe situarse en una perspectiva que tome la noción de emancipación como un interés guía (…) Entonces, el elemento central para analizar cualquier acto de resistencia debe concernir con el descubrimiento del grado en que este ilumina, implícita y explícitamente, la necesidad de luchar contra la dominación y la sumisión” (Giroux, 1986).

Como desarrollar y formarnos como auténticos maestros al servicio del pueblo? Giroux nos da el camino que en política se denomina lucha de dos líneas; línea correcta y línea incorrecta que al final ha de devenir en la imposición de una, la línea correcta.. Giroux lo dice en sus términos, el diálogo como vehículo de crítica, y dice mas aún, dentro de su marco pedagógico que “el valor del concepto de resistencia reside en la función crítica y en su potencial para utilizar las posibilidades radicales incluidas en su propia lógica y en los intereses contenidos en el objeto de su expresión” (Giroux, 1984).

¿Cómo desarrollamos la pedagogía radical que haga significativa a la escuela para hacerlas críticas, y como lo hacemos crítica para hacerlas emancipatoria? (Giroux, 1986). Las escuelas en el Perú y sobre todo las de zonas pobres urbanas, marginales y rurales al cual siempre se le cuestiona de su nivel académico y de rendimiento en las escuela pública tiene ante si no solo el rechazo a propuestas que adocenan el trabajo docente sino a lo que Gramsci planteaba: el desarrollo histórico cultural de los pueblos a partir del trabajo comunitario, docente y ejemplificador. Las demás propuestas podrían señalar estrategias de mejorar académicamente, de elevar la calidad educativa entre otras, pero nadie pone en cuestionamiento la estructura social que denigra al maestro constantemente, con una prensa que cree educar y un ministerio que pretende tener la fórmula mágica de la solución a los problemas de la educación cual receta rígida y mecánica. Son pues cosas que invitan a promover maestros cuestionadores críticos a partir de una reflexión y autorreflexión colectiva e individual de lo que se ha denominado la aplicación de las políticas públicas concerniente a los temas educativos. Ser críticas es pues, cuestionar el sistema vigente y sobre la misma acción desarrollar y fomentar propuestas válidas y sobre todo fiables, con miras a una acción progresista global a partir de las prácticas de las escuelas con su nueva pedagogía.

Esto también nos lleva a reconocer la dimensión política de la educación y que sabemos por nuestra experiencia de vida que no está exento, en la medida de la aplicación de las políticas que se introduce vía nuevas propuestas pedagógicos, aplicación de currículos y toda la normatividad desde la forma como manejar la economía de las escuelas, hasta la dinámica de comportamiento del personal docente y administrativo. Empero el estado dice no hacer política en la escuela cual norma educativa pero es el que nos enseña que hoy debemos ser mas políticos; Giroux deja entrever que lo político debe ser más pedagógico y lo pedagógico sea mas político, que el primero infunda deseo de las inmensas masas de promover la transformación social generando repercusión en toda la población pero sobre todo en los jóvenes estudiantes del Perú. A su vez, lo pedagógico debe ser mas político en la medida que toda propuesta pedagógica lleva en el fondo una ideología que expresa los intereses de los grupos sociales, y que en nuestro caso debemos bregar por todas aquellas pedagogías que promuevan la transformación social y el desarrollo ideológico del pueblo con miras a la justicia y equidad. Esto supone ser los vehículos de difusión de todo lo que se ha alcanzado y todo lo exitoso que son las experiencias pedagógicas populares, contraponiéndose así a toda aquella prensa y medios de comunicación que en la actualidad no hacen sino arrodillarse ante el patrón aceptando acríticamente todo lo que le piden publicar, como psicosociales, noticias enlatadas, registro sesgado de hechos etc. Son momentos a la luz de Giroux, recuperar el especio perdido de ser fuente de opinión como en los inicios del siglo XX que después hábilmente desplazaron los dueños de los medios de comunicación irrogándose informadores pero que en el fondo promvían ideologías de consumo y sujeción al gran capital; la contrapropuesta, es la capacidad crítica autorreflexiva que nos demanda Giroux con el uso de la herramienta de Internet, que se ha constituido en nuestros tiempos el arma del docente de los tiempos nuevos.

La “fórmula” pedagógica de Giroux que establece el pensamiento crítico autoreflexivo ayuda a develar los intereses que subyacen en los grupos sociales y cuya orientación nuestra es la transformación social. En resumen aplicar la pedagogía de Giroux, es constituirnos en pedagogos radicales que asuman el compromiso de cambio a través de una actividad crítica y autocrítica que esté orientada al cambio social por un mundo nuevo, de bienestar para el pueblo aunque esto pueda parecer utópico, pero sabemos que un hombre sin utopías es un hombre sin ideales sin criterio de trascendencia y el maestro de los nuevos tiempos es aquel que busca trascender a través de sus actos que por mas cotidianos que sean, van marcando el camino a las nuevas generaciones que harán que eso que algunas vez era una simple utopía, resultó siendo en el tiempo una utopía concreta.

1 comentario:

sonitalma dijo...

Los maestros somos intelectuales cuando hacemos ciencia ¿Y cómo hacemos ciencia? Cuando teorizamos nuestra práctica pedagógica, cuando entramos dentro de esa dialéctica de la abstracción y concreción.Giroux es un gran intelectual, tiene aportes significativos para la reflexión de la práctica en el aula.