jueves, 26 de noviembre de 2020

La gestión pública y la llamada “generación Bicentenario”

Por: Lic. Mario Rios Quispe 
El momento político actual y la posible reestructuración del Estado, aunado con la efervescencia social ha sido no solo expresión concreta de una revolucionaridad constante (Yuval Noah) sino y principalmente en la forja de nuevos actores en la sociedad peruana, que a diferencia de la juventud de los 20 con personajes tan emblemáticos como José Carlos Mariátegui y Víctor Raúl Haya de la Torre en donde se plasmaron lo conceptos fundamentales de la nación en el crisol de los movimiento sociales con un Estado que procuraba ser más legítimo, y que de alguna manera se han ido ido agregando otros elementos como la especialización de las funciones del Estado; pues bien, vemos a estas alturas que ya no basta solo la Política ahora es necesario la policy, la politics y la polity en el sentido que es necesario diferenciar los elementos reguladores institucionales y políticas de Estado que oriente la dinámica de las instituciones para la instauración y desarrollo de políticas públicas que redunde en el beneficio del país. 

En los hechos entonces ya no basta ser político u operador en la política, sino que tenemos que especializarnos en las distintas formas que ha adquirido la política si queremos ser parte de la transformación como técnicos, funcionarios o miembros de la alta dirección de las organizaciones del Estado. Es aquí entonces donde consideramos que la juventud deberá asumir el rol en el Estado de manera no solo profesional sino de compromiso social, lo que nos lleva a pensar en una alta formación profesional para así cubrir con efectividad las organizaciones, desde la dinámica de la sociedad a través de los partidos políticos, hacia acciones eficaces y eficiente de las instituciones, centrales, descentralizadas y locales. 

La juventud entonces tiene un enorme reto, tomando conciencia de su misión y de apoyar y liderar los esfuerzos en la reestructuración del Estado, para después incorporarse por saltos y con expertise en la cosa pública según su desempeño. Una manera práctica de iniciar este proceso es a través de concebir la filosofía de la gerencia pública, hoy en un contexto de crisis global sanitaria y económica por los próximos tres años. Así La Gerencia Pública como enfoque y herramienta emerge ante el fracaso de la llamada política social o política social de mercado; seguido de fuertes ajustes monetaristas y las llamadas políticas Neoliberales de tanto influencia y profundización en la región de Latinoamérica y el Caribe (LAC) que se ha traducido en formas renovadas de organización del Estado y una reconceptualización de lo que es ser un "funcionario público" con un uso frecuente de herramientas de gestión mayormente conocidas de la gestión privada y corporativa de las empresas modernas, donde ha de surgir importantes cambios. 

Para esto, hay que tener claro el concepto de Estado como un organismo con autoridad que dirige la nación, conformada por políticos y burócratas que tienen la misión de operar con eficiencia y eficacia; lo claro de todo esto, es que hay una relación del poder político y los que operan todo el sistema de organizaciones del Estado y donde los gerentes públicos darán mayor dinamismo, en tanto especifiquen sus marcos teóricos a la realidad concreta del Estado Peruano, lo que llevaría a una compactación de niveles jerárquicos, así como descentralización interna de las decisiones y por ende más actividad, momento decisivo de la juventud para ingresar al servicio civil. 

Ante ello cabe tener claro la economía en el sector público en lo que se refiere más que todo al gasto que tiene que desarrollar las entidades para la adquisición de bienes y servicios, sobre la base de una economía de humanidad antes que una economía de cosas y que se hace objetivo en el trabajo y bienestar de los servidores del Estado. Los sucesos dados estos últimos treinta años en la sociedad peruana solo ha sido eventos más críticos en el manejo del Estado y que siempre representará un cuestionamiento a lo que se ha hecho a nivel de gestión pública, aunque si lo vemos de forma proactiva, diremos que posibilita cada vez más la refundación de un nuevo sistema social y entre ellos una reestructuración. 



El gráfico muestra que si no se logra la reestructuración del sistema político, algo más radical puede venir. 

Es necesario entonces, generar los mejores esfuerzos en potenciar la modernización del Estado bajo los criterios de la Gerencia Pública que en los últimos años se trata de establecer un modo gerencia posburocrático y de nueva gobernanza, esta última considerada nueva tendencia que se expresa debido a la insuficiencia directiva de los gobiernos, ante ello se debe entender que la Gobernanza es la interrelación de actores privados y sociales en función de objetivos, así como de ejecución. Otro de los alcances de la modernización viene a ser formas directivas indirectas que se expresa en trabajo en red o consorcio (gobierno a distancia). 

No cabe duda que a todo ello se ha venido a agregar la pandemia del coronavirus, SARS CoV-2 (covid-19) donde estamos precisamente en tiempos de exploración más que certeza, aún en estos momentos crisis de sanitaria global, poniendo a prueba todas las herramientas de la gerencia pública para ver la efectividad de su aplicación o en todo caso un rediseño de sus herramientas, de hecho hay cambios dramáticos relevantes y la gerencia pública tiene el reto de desarrollar innovación en el manejo del Estado en función a reestructurarlo o contribuir a ello. 

Por todo lo manifestado se hace imperioso fortalecer ideológicamente a la juventud para que ellos asuman la dirección y operación del Estado, de hecho, hay potencial humano, juventud, y energía, pero sobre todo una nueva visión que se ha expresado en los reclamos continuos a la clase dirigente vigente a la cual cuestiona y presiona por mayores cambios. 

26NO2020V@mrg