IMPORTANCIA DE LA ENSEÑANZA DE LA
HISTORIA DE LAS CIENCIAS EN LA EDUCACIÓN
Por
Mario Rios Quispe
Desde nuestros
primeros niveles de formación integral los temas de historias han sido
frecuentes y recurrentes en nuestra vida escolar a través de historia del Perú,
historia universal y en niveles superior de estudios tenemos historia de las
ideas políticas, filosofía, economía, literatura, música entre otros. Todos
ellos forman parte de la historia en general y es componente importante en la
formación académic
Lo singular a
todo ello es que la historia de la ciencia que en muchos casos no forma parte
del currículo, cosa paradójica en un mundo envuelto en el desarrollo de ciencia
y tecnología que ha dado lugar a la productividad de la naciones orientadas a
la competitividad; e inclusive, en los programas universitarios tampoco lo
consideran dentro de sus currículos, se niega su inmenso valor educacional, y la posibilidad de fuerte influencia en las personas,
de un interés por la ciencia y la tecnología desde temprana edad.
Hay ciertas
pinceladas de historia de la ciencia en la epistemología con el objetivo de
fundamentar los problemas de la investigación en la ciencia, de orden
metodológico conceptual o experimental, como lo hay también en las
introducciones de libros de ciencia y tecnología, aunque no como
algo sistemático. Por todo ello rescato su importancia en la formación
pedagógica en ciencias de los maestros que pueda evaluar; aunque parezca
reiterativo, que la ciencia y la tecnología tiene un devenir de contrastes,
avances y retrocesos, de corrientes ideológicas que se superponen a otras pero
a la vez es cuestionada; y es que concebir esa dinámica puede ayudarnos a
agudizar los conceptos, hacerlos mas pertinentes, redescubrir experimentos,
diseñar nuevas formas de trabajo que es válido en un mundo de alto desarrollo
científico.
Esa
importancia que señalo, nos obliga a plantear la historia de la ciencia como un
tema de formación científica en un profesor secundaria de ciencias y eso pasa
por desplegar cultura científica, sin embargo toda la cultura se absorbe
mediante la educación, pero como hay que dirigirla y organizarla; la historia
de la ciencia ayudará a consolidar la pedagogía de las ciencias. Así entonces
es de esperar que la divulgación de la ciencia y la adquisición de una cultura
científica por consiguiente, se consolidará en la vida educativa tan igual como
la cultura militar, artística , literaria entre otras.
Al
respecto, los expertos señalan algunos problemas para que la historia de la
ciencia sea parte de la cultura nacional:
·
Desconexión.- de hecho la historia de la
ciencia no está separado de las otras disciplinas, lo es por ejemplo el interés
económico que necesita de la ciencia, fue el caso de sintetizar el nitrógeno lo
que después dio lugar a elevar la producción alimentaria. La desconexión evita
que el alumno adquiera una concepción científica del mundo y por consiguiente
comprensible.
·
Simples saberes operativos.- Si bien el
gran logro de las corrientes del positivismo
de desarrollar la concepción operacional del intelecto ha sido muy
fructífero en la formación científica, esta sin embargo tiene que asentarse a
una realidad y a una base ética, pues de ellas depende la pertinencia del
avance científico cuestionando el criterio de la ciencia en sí, que muchas
veces se ha traducido en que un científico solo hace ciencia, o que los
hacedores de política señalan que las ciencias tienen un decurso independiente.
Consecuencia de ello es plantear lo que señalan de la ciencia que “se convierte
de este modo en un mero peón en la resolución de problemas concretos”.
·
El otro extremo es de hacer de la
ciencia y tecnología la nueva religión en las sociedades altamente
tecnificadas, Si bien como hemos reiterado no es ético extremarlo en tanto hay
otros conocimientos otras formas de concebir el mundo y que el paso de una
concepción tradicional a una concepción científica es cuestión de tiempo,
pretender adelantar solo logra separatismo de los que hacen ciencia y los que
no lo hacen, situaciones que no van a permitir una opinión favorable de la
población a la ciencia.
La
Historia de la ciencia ayuda a enseñar ciencia
Por
ejemplo la historia de la ciencia registra el tan humano deseo de Galileo de
ser influyente en su época, aunque para ello tenga que denostar los aportes de
otros como Copernico y Tycho Brahe en el primer caso cuestionándolo y en el
segundo paso obviándolo y que lo hacía aparecer como un científico probo
(Wilder Chicana IE2086 Lima, 2010) sobre los casos de los “sistemas del mundo”,
concepto que en la actualidad lo entendemos como órbitas entorno al sol e
inclusive como trazos donde se desplaza los cuerpos celestes particularmente
los planetas; pero la historia de la ciencia registra que así no lo entendieron
los que lo diseñaron, pues ellos, los antiguos astrónomos y filósofos no podían
imaginar planetas sobre nada, “tenía que apoyarse en algo” y es por ello que
los filósofos entendieron que los planetas se apoyaban sobre una esfera
(acuñada) que es la que gira, y estas era la que permitía entender su
ubicación. Tal es el caso del modelo de Filolao por ejemplo con un centro de
fuego donde el sol gira alrededor de ese fuego que también giraba en torno a un
centro y además había una antitierra (lo que hemos denominado actualmente el
inframundo y que protegía a la tierra) que giraba entorno a ese centro de
fuego; posteriormente Kepler superó ese concepto y entendió que el
desplazamiento de los planetas era por curvas (elipse).
Aristarco,
por otro lado, planteó un modelo donde el sol estaba en el centro (modelo
heliocéntrico). Aristóteles tuvo otro planteamiento cosmológíco-mitológico como
modo de explicar las cosas que es el hecho de creer que la tierra estaba en el
centro del universo pero no un centro espacial – físico, sino en el centro de
la descripción (ejem. Tu eres el centro de mi atención), que sabemos hoy que ha
sido tergiversado.
Cosa
muy distinta al planteamiento de Ptolomeo (matemático) que hizo una descripción
más físico-espacial en la cual afirmó que la tierra estaba a un costado del
centro espacial siguiendo el planteamiento Aristotélico, pero que no era en
principio el centro (ecuante) cosa que se
registra en libros antiguos, por lo tanto el modelo de Ptolomeo no es
geocéntrico como muchos libros lo refieren, era más bien un modelo geoestático;
recordemos que en el centro de todo, inclusive en lo espacial, Dios está en el
centro de los sistemas del mundo era su lugar reservado.
Algo
de esta parte de la historia nos lleva a ver como se desarrollan las ideas y de
como incorporarla en los aprendizajes;
tenemos el concepto de centro desligado de Dios, concepto muy arraigado
en el periodo antiguas civilizaciones y a partir de la cual estaba basado las
explicaciones de tipo filosófica más no física como muchas veces lo describen
los libros, como por ejemplo cuando se hablaba del modelo heliocéntrico de
Copernico que en realidad él no lo consideraba en el centro solo a un costado
(en el centro está Dios) por lo tanto no es un modelo heliocéntrico de
Copernico, sin embargo con sus errores devino en lo que hoy conocemos como el
modelo del sistema solar.
A
través de estos ejemplos descritos, consideramos que la historia de la ciencia
tiene una importancia enorme en la forma y fondo de enseñar ciencia. por
ejemplo podemos modificar los modelos del mundo en maquetas ateniendo el
sentido de la historia, lo otros es como se modifican los conceptos, es el caso
de que universo es distinto a como lo entendemos ahora, antes se entendía que
era solo el sistema solar aspecto que
podemos señalarlo en una sesión de como los conceptos se van desarrollando,
pero la que es la más impactante es el conocimiento científico se ha ido
construyendo entre ensayo y error que debía tomando su propio corpus teórico
pero que también nos da la lección que no debemos dejar pensar integralmente
sobre todo en enseñanza de las ciencias, donde se hace necesario ligar las
contenidos a cuestiones significativas o como dice una autora “¿podría alguien
mantener que la Geometría Griega no tiene nada que ver con los ideales de
belleza y armonía en esta sociedad? […] ¿se atrevería alguien a negar las
repecusiones que sobre la ética, la economía, la política o la filosofía de
nuestro siglo, tienen, las revoluciones cuántica, relativista e informática? ”.
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